“Yo pienso que el respeto a la naturaleza y a la madre tierra, así como el amor a las plantas medicinales están conmigo desde que era pequeña. Mi abuelita nació en el año 1886 y me tomo a su cuidado cuando yo tenía un año con seis meses y al crecer me di cuenta de que ella tenía mucha fe a las plantas, frutas, y verduras. también era muy conocedora en los beneficios que cada una proporcionaba y cuando me enfermaba inmediatamente me hacia un té para aliviarme. Al crecer, observe que muchas personas llegaban a ella para pedirle consejo que te darle a su enfermito. ¿Dona Carmelina-así se llamaba- mi hija tiene “mal de orín” que le puedo dar? Ella le decía que le diera un cocimiento de pelusa de maíz porque es un diurético natural. Si alguien le preguntaba como curar la tos ella le recomendaba cocer cascara de pina, dos hojas de higo, manzanilla en flor, jengibre, y al servir él te ponerle una cucharada de miel; si la persona no tenía esos ingredientes que cociera yerba buena con canela y al beberlo le pusiera miel y jugo de limón. Ella sabía los beneficios de las plantas, verduras, y frutas y yo he seguido su legado; también le he dado a mis hijos y nietos de esos te que curan pequeñas dolencias” Estoy muy agradecida a ella el haber creado en mi ese respeto y admiración a las plantas, frutas, y verduras porque cada una de ellas son un milagro de la naturaleza. Ella decía: “Cuidemos la tierra porque si la cuidamos ella nos da salud y vida.” – Amanda Macal