Mi nombre es Vilma Lizeth Diéguez Santos y tengo 56 años. Nací en el país de la eterna primavera, Guatemala el 25 de marzo de 1964, un miércoles santo.

Soy hija de Ricardo y Tita de Diéguez, la primera de 5 hermanos. Estudie la mayor parte del tiempo en la Casa Central y me gradué de maestra de educación primaria, qué tiempos aquellos en donde todo era una aventura y un hermoso despertar a la vida; He sido testigo de grandes adelantos en la humanidad a todo nivel, pero también así a tremendos desafíos que marcaron el curso de la historia. Jamás voy a olvidar que cuando con apenas 5 años vi lo que maravilló al mundo entero, el viaje a la luna y ver a Neil Armstrong caminar sobre ella, fue una fiesta y un gran honor. Pero lo que marcó mi vida por completo fue hacerme madre, me casé muy joven y tuve 3 hermosos y maravillosos hijos que se convirtieron en el motor de mi vida.

Una enfermedad de riñones me tuvo al borde de la muerte en tres ocasiones, fue muy duro y triste pensar que mis hijos se iban a quedar huérfanos, ya que era una madre soltera, su padre nos había abandonado cuando mi última hija no cumplía ni una año de edad. Pero Dios hizo grandes milagros en mi vida, me guardo y cuido de mi, y ahora estoy contando mi historia. Vine a USA en el año del 2009, con dos maletas, en ellas me cabía la vida; Queme mis barcos y me quede en este país, para poder reinventarme y construir un presente y un futuro mejor, mi hijo mayor Marco Antonio ya estaba aquí hacia algunos años, mi hija mediana Lizzie, vino unos meses antes que yo, mi hija pequeña Mónica estaba estudiando en Guatemala, para luego ir a la Argentina a estudiar medicina; Pero esos planes y sueños de ser médico, un cáncer se los arrebató. Todo iba cuesta arriba mis dos hijos mayores y yo trabajando aquí para sobrevivir y costear los gastos médicos de mi hija pequeña; La misericordia divina siempre estuvo con nosotros, y muchas personas a las que les debo mi gratitud por siempre, nos ayudaron a salir adelante de todo esto. Pasan los años y mis tres hijos y yo estamos unidos trabajando y luchando por un futuro mejor, y ese futuro mejor se ha transformado en mi eternidad, con dos hermosas nietas, por el momento.

En octubre del año 2018 inició un curso de coaching, con el gran maestro y coach Damián Goldvarg; Es en ese momento que mi vida tuvo un giro de 180 grados, ese curso cambió mi vida lo cual me hizo ver y recordar muchas cosas que había olvidado y descuidado, de mis sueños y anhelos; Entonces en esa época, es cuando conozco a Generaciones en Acción.

Esta organización intergeneracional me ayudó a reconectarme con todo eso que había olvidado; Movió mis cimientos, me llenó de coraje, de valor y esperanza.

Es hermoso ver como los valores familiares le vuelven a dar sentido y dirección a mi existir, al inspirarme a ayudar y formar parte de esta organización, que hoy en mi vida hacen la diferencia en mi como en mi familia.

En este año 2020 busco la luz detrás del caos, pidiendo a Dios nos guarde y proteja…¡Y aquí estoy! viviendo un día a la vez..¡Diciéndole sí a la vida! ¡Diciéndole sí al amor!